Porque la vida no es una cárcel. Paremos los controles - Dossier de prensa

| publicado 28 de mayo de 2009 |

1. Comunicado de la Asociación de Sin Papeles de Madrid
2. Comunicado de la Red de Apoyo del Ferrocarril Clandestino
3. Textos leídos en la performance
4. Resumen del estudio de documentación sobre controles, identificaciones y detenciones realizado por la red de apoyo del ferrocarril clandestino en la primavera de 2009

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1. COMUNICADO DE LA ASOCIACIÓN DE SIN PAPELES DE MADRID

Pertenecemos a la Asociación de Sin Papeles de Madrid. Muchos de nosotros vivimos y trabajamos en España todavía sin papeles de residencia. Queremos regularizar nuestra situación para poder vivir con los mismos derechos y responsabilidades que cualquiera. España es el lugar en donde buscamos ganarnos la vida y vivir con dignidad. Aprendemos castellano y las costumbres españolas, convivimos con nuestros vecinos, buscamos trabajo y trabajamos en lo que podemos, nos divertimos con nuestros amigos,...Hacemos lo mismo que cualquier persona.

Sin embargo no nos tratan como a cualquier persona. Nos persiguen y nos consideran delincuentes peligrosos con la excusa de no tener los papeles de residencia en regla. A veces peor, porque nadie sabe lo que nos ocurre.

Nos piden la documentación constantemente cuando vamos paseando por la calle. Incluso varias veces al día a compañeros con papeles. Nos llevan a comisaría porque nos dicen que los documentos que tenemos son falsos y tienen que identificarnos. A veces son los mismos documentos que ellos nos dieron la última vez que nos detuvieron. Nos tienen encerrados en comisaría uno, dos o tres días. Luego nos dejan en la calle. Y vuelta a empezar. Nos persiguen, nos vuelven a detener, nos llevan a comisaría otra vez ¿Cuando va a parar esto?

Salir a la calle es un desafío. La policía nos busca en los lugares a los que vamos para ganarnos la vida, regularizar nuestra situación o llamar a nuestras familias. A muchos nos han detenido cerca de los juzgados, de las embajadas, en el locutorio (nos sacan de la cabina cuando hablamos por teléfono), en las estaciones de autobuses, en los lugares donde nos ofrecen trabajo, junto a las asociaciones donde nos reunimos, a la salida de las clases de castellano, incluso en el restaurante mientras comemos o en la discoteca donde bailamos, entrando muchos policías como si persiguieran a Al Capone.

Nos piden muchos trámites para regularizar nuestra situación. Son casi imposibles de conseguir. También nos piden que aprendamos castellano, que vayamos a los juzgados, que tengamos un trabajo, … pero se nos persigue justo allí donde vamos a hacerlo.

Muchos policías nos dicen que no les gusta hacer eso, que son órdenes de sus jefes. Les hemos escuchado decir que tienen que llevar un número concreto de personas detenidas a comisaría. Algunos se quejan de que su coche es muy pequeño y no caben todas las personas que les han pedido sus jefes que lleven detenidos. Por eso a veces nos llevan en furgonetas. Y nos tienen esperando dentro mucho tiempo hasta que se llenan. Como si fuéramos animales en un camión de mercancías. Así lo hacían hace un año. Así lo hacen ahora también.

A veces nos tratan con respeto. Otras veces no, nos aprietan las esposas, nos insultan y se burlan de nosotros, a algunos nos han golpeado. En comisaría nos encierran, a veces a muchas personas juntas, pasamos frío, apenas nos dan unas galletas para comer... Ninguna persona merece este trato.

Estamos cometiendo una infracción administrativa y queremos salir de esta situación. Pero una infracción administrativa no es un delito. No se puede justificar por esto tanta persecución y maltrato. No lo podemos entender. Estamos ya muy cansados. Por eso, muchos de nosotros ahora nos quedamos en casa casi todo el día. Mejor no salir a la calle.

Dicen que hacen todo esto para luchar contra la inmigración ilegal. Pero nosotros somos los primeros que queremos regularizar nuestra situación para vivir y trabajar aquí legalmente con los mismos derechos y responsabilidades. No nos dejan hacerlo, nos persiguen, nos acosan y maltratan por intentarlo. La mejor forma de evitar todo esto es regularizar legalmente nuestra situación.

No nos resignamos a vivir encerrados en el miedo, queremos salir libremente a la calle sin la amenaza de vernos atrapados en una cacería: a comprar el pan, a buscar trabajo, a visitar a nuestros amigos... ¡porque la vida no es una cárcel!

Hoy sabemos que España no es el país de nuestros sueños. Pero no nos rendimos. Hemos venido a luchar por un futuro mejor. Hemos crecido y hemos aprendido mucho trabajando juntos en la Asociación de Sin Papeles. Por eso queremos contar lo que nos pasa e invitar a todas las personas, con papeles y sin papeles, a que luchen con nosotros contra la injusticia. Vamos a seguir haciéndolo.

Para ello proponemos junto con la Red de Apoyo del Ferrocarril Clandestino lo siguiente:

1.- Que desaparezcan los controles masivos, programados y sistemáticos de identificación a personas. Que no se realicen identificaciones racialmente selectivas. Que no se realicen en el desarrollo de las actividades de la vida cotidiana y en los lugares de arraigo (embajadas, escuelas, locutorios, transporte o lugares de realización de trámites). Que se acaben los malos tratos y que se vigile el trato digno.

2.- Solicitamos una reunión con la Delegación del Gobierno en Madrid y la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior.

3.- Solicitamos que se haga público el compromiso por parte de todas las autoridades competentes para acabar inmediatamente con esta situación.

Asociación de Sin Papeles de Madrid. Madrid, 28 de mayo de 2009.

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2. COMUNICADO DE LA RED DE APOYO DEL FERROCARRIL CLANDESTINO

Madrid, 28 de Mayo de 2009.

Desde la Red de Apoyo El Ferrocarril Clandestino y la Asociación de Sin Papeles de Madrid hemos llevado a cabo un estudio sobre los controles de identidad realizados a personas inmigrantes y la situación nos parece preocupante, especialmente grave: por eso estamos hoy aquí.

[ Muchas personas viven una experiencia cotidiana atravesada por el miedo. “Zaira, 31 años: dejó su trabajo porque no se atrevía a salir a la calle tras su segunda detención.” “Shumi, 29 años, fue increpada en los torniquetes del metro por la policía antidisturbio cuando volvía del trabajo, interceptaban a todas las personas “no blancas”; no pudo llamar a su familia que pensó que ella había desparecido.” “Mussa, 28 años, fue detenido mientras chateaba con su familia en el puesto del ordenador de un locutorio”. “John, 19 años, fue detenido en comisaría cuando denunciaba el robo de su bicicleta y llevado al centro de internamiento”. “Rosario, 49 años, fue detenida cuando intentaba averiguar dónde estaba su hijo John, despararecido durante días y del que no recibió ninguna noticia.” “María tiene miedo de ir a recoger a su hija al colegio, la policía espera a los padres en la puerta para pedir los papeles”. “Degen fue detenido por no tener papeles y pasó tres noches en comisaría, sólo tomó galletas y zumo en ese tiempo, pasó mucho frío; a la salida de la comisaría la policía le increpó de nuevo y fue nuevamente detenido. A los tres días en el portal de su casa le volvieron a detener”]

En los testimonios recogidos se remarca la angustia de sentirse perseguido, de sentirse atrapado. Hay personas que se ven obligadas a cambiar de barrios, de ciudades, a abandonar sus proyectos vitales, huyendo de la policía. Mucha gente pasa tanto miedo que no puede dormir por la noche, sueña con controles, con abusos y con violencia. Expresan que el mundo se parece a una ratonera sin salida, más que a un lugar en el que vivir.

¿En qué nos afecta esta situación a la gente que no sufrimos controles de identidad y que podemos circular libremente a lo largo y ancho del mundo? Por una parte, no son personas “extrañas”: se trata de las personas con las que convivimos cotidianamente, de nuestros vecinos y vecinas, de nuestros seres cercanos y queridos. Y lo pasamos mal cuando alguien de nosotros lo pasa mal.

Por otra parte, pensamos que lo que ocurre forma parte del mundo en el que vivimos todos y que el empeoramiento de las condiciones de vida de algunos se traduce en un empeoramiento de las condiciones de vida presentes y futuras de toda la población. Como ciudadanos sentimos que tenemos una responsabilidad ética con la sociedad que estamos construyendo, que es la sociedad donde vivimos todos: no podemos tolerar que la inmigración se regule vulnerando derechos humanos fundamentales. Sentimos, además, que tenemos una enorme responsabilidad histórica: el modelo de convivencia dibujado en un momento como el actual, de transformaciones globales, definirá el tipo de sociedad con la que tendremos que lidiar en el futuro, y no queremos una construida sobre las bases de la injusticia y la desigualdad. En la historia reciente de Europa tenemos experiencias terribles de expulsión y marginación de los otros, de racismo, donde las bases que nos hacen iguales a todos los seres humanos fueron aniquiladas. No queremos que eso se repita. Queremos que esta situación pare.

Para ello, queremos llamar la atención sobre algunos puntos y plantear alternativas a partir de herramientas que encontramos en los propios se encuentran en los textos legales pero, sobre todo, y a partir de una voluntad ética y política que toma la igualdad como un principio irrenunciable. Sabemos que la forma de funcionar actual no es la única y que, ni mucho menos, es necesaria:

En primer lugar, se están produciendo controles policiales masivos programados e identificaciones sistemáticas. Por una parte, este modo de control es absolutamente desproporcionado frente a la posible comisión de una infracción administrativa como es no tener papeles de residencia en regla. La desproporción de estas intervenciones policiales presupone que se trata de peligrosos delincuentes que deben ser detenidos, lo que produce un efecto estigmatizador de la población inmigrante. Además, genera situaciones de violencia que redundan en la separación de la población entre las personas blancas y no blancas, lo que influye negativamente en una convivencia igualitaria.

Por otra parte, los controles policiales masivos y sistemáticos están promovidos por un principio de discriminación: en estos controles existe una selección de la población, según los rasgos de la piel una persona es interceptada y, en su caso, detenida. Los controles de identidad no se realizan a las personas blancas: la policía se instala en bocas de metro por las que transitan personas migrantes que se dirigen a sus trabajos; entra en los locutorios, los dispositivos policiales se arman en unos barrios y no en otros y se actúa cumpliendo órdenes para alcanzar un número de inmigrantes que deben ser detenidos, pese a que los cupos debían haber desaparecido. .

Este modo de control atenta directamente contra del artículo 14 de la Constitución Española en la que se dice “no se perseguirá a ninguna persona por razón de raza, género, orientación sexual, religión, etc.” y en contra del primer artículo de la Declaración Internacional de los Derechos Humanos se afirma que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

En segundo lugar, nos parecen especialmente preocupantes los testimonios de malos tratos, abusos y agresiones por parte de la policía. Pensamos que ninguna autoridad debe actuar haciendo uso de la fuerza, no existe ninguna legitimidad para ello, al contrario: la policía debe ser especialmente sensible a las situaciones de vulnerabilidad en la que se pueden encontrar las personas. Todas las denuncias que se realizan en este sentido (desnudos en la vía pública, cacheos injustificados, insultos racistas, lesiones, falta de alimentos y mantas en comisaría, impedimentos para realizar una llamada tras la detención) deben ser inmediatamente investigadas, protegiendo a la persona afectada, independientemente de que tenga o no tenga papeles.

En tercer lugar, el derecho se basa en los principios de mínima intervención y proporcionalidad, es decir, en aplicar siempre mecanismos ajustados ante cualquier incumplimiento de la ley y siempre los menos dañinos para la persona y la sociedad. Sin embargo, mientras que carecer de documentación es una infracción administrativa, las medidas que se están utilizando para afrontarla son de tipo penal: grandes despliegues policiales, cacheos y registros, detenciones de hasta 72 horas en comisaría, ingreso en los Centros de Internamiento para Extranjeros durante 40 días… Entendemos que si se trata de un proceso administrativo este puede seguir su curso sin necesidad del perjuicio y el daño psicológico que todo este dispositivo implica para la persona que comete la infracción, por no hablar del tremendo gasto social que supone.

Pensamos que buscar soluciones para cambiar esta situación no es una gran exigencia, sino una cuestión de mínimos de respeto a los derechos humanos. Reiteramos que no nos podemos desentender de la pregunta por el tipo de sociedad que estamos construyendo, porque se trata del lugar en el que vivimos todos.

En este sentido, desde la Red del Ferrocarril Clandestino queremos hacer una invitación,

-  a todos los ciudadanos y ciudadanas que hayan pasado por esta situación a dejar constancia de sus testimonios, experiencias y relatos, tanto de los propios como de las personas cercanas.

-  a todos los ciudadanos y ciudadanas a hacer uso de su derecho legítimo de protesta cuando se estén vulnerando los derechos de otras personas, a apoyarnos entre todos y a crear solidaridad, complicidad y lazos en el momento en el que se producen los controles u otras situaciones injustas: que ante la certeza de que no queremos vivir en un mundo así, busquemos la alianza y la fuerza junto a otros.

-  a que los sindicatos policiales que han denunciado lo insostenible de esta situación y han expresado malestares en el seno del propio cuerpo de policía, lo sigan haciendo para llegar a un trato más justo de todas las personas.. .

Y en último lugar, pedimos junto a los compañeros de la Asociación de Sin Papeles de Madrid:

1) Que desaparezcan los controles masivos, programados y sistemáticos de identificación a personas. Que no se realicen identificaciones racialmente selectivas. Que no se realicen identificaciones selectivas en el desarrollo de las actividades de la vida cotidiana y en los lugares de arraigo (embajadas, escuelas, locutorios, transporte o lugares de realización de trámites). Que se acaben los malos tratos y que se vigile el trato digno.

2) Una reunión con Delegación de Gobierno y las autoridades políticas competentes para tratar esta situación.

3) Y que se haga público el compromiso por parte de todas las autoridades para acabar inmediatamente con esta situación. Porque la vida no es una cárcel. Paremos los controles.

PORQUE LA VIDA NO ES UNA CÁRCEL. PAREMOS LOS CONTROLES.

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3. TEXTOS LEÍDOS EN LA PERFORMANCE

- LECTOR 1: Me llamo Mamadou, tengo 22 y la piel negra. A eso de las siete de la tarde, saliendo de la estación de Príncipe Pio, en la entrada principal de la estación, hay un control de identidad: seis coches de policía y dos furgonetas. No tengo papeles y me detienen y suben a una furgoneta, estuve entre hora y media y dos horas esperando dentro hasta que estuvo llena, en ese tiempo pude hacer algunas llamadas. Mientras esperaba detenido, veía como los policías detenían de a pares a la gente. En un momento dado, vi detener a un hombre y “cambiarlo” por otro que ya estaba en la furgoneta conmigo. Este último quedó en libertad. La imagen daba mucho miedo, con tantos coches y policías parecía un “operativo por terrorismo, o algo similar”. En Madrid, el jueves 12 de marzo de 2009

- LECTOR 2: Me llamo María Luisa, soy de Ecuador. Era verano, las ochbio de la mañana, iba por la calle y al llegar a la estación de Méndez Álvaro, me encuentro con un control policial. Me detienen y me llevan a la comisaría de Aluche por no tener papeles. El trato fue vejatorio, me hicieron quitar toda la ropa y así, desnuda, durante media hora nos insultaron, a mí y a otras mujeres latinas que estaban a mi lado. Después de 24 horas detenida, salí en libertad con una orden de expulsión. En Madrid, el 5 de Agosto de 2008.

- LECTOR 3: Me llamo Mama Lydia y soy también africana. Como negra, solo puedo obtener trabajo como sirvienta doméstica. He tenido que falsificar mi cédula de identidad. Si me descubren, iré a la cárcel por al menos cinco años. Solo puedo enviar 34$ al mes, para mantener una familia de ocho. Las leyes son tan duras, que hace 4 años que no puedo ver a mis hijos. En Johannesburgo, Sudáfrica, 1956.

- LECTOR 4: En 1948 el Partido Nacional llegó al poder. Abogando un sistema segregacionista y racista, éste inició el apartheid, palabra que en Afrikaans significa "separación". Se creó un vasto sistema jurídico y social para separar a las razas blanca y negra, con ventaja para la primera, a la que se le concedían privilegios irritantes: Derecho al voto, reservado únicamente para los blancos, Sólo los blancos podían viajar libremente por el país, Era legal que un blanco ganara más que un negro por el mismo trabajo, Los negros debían vivir en zonas alejadas de los blancos. Pero… ¿A qué nos recuerda esto?

- LECTOR 5: Me llamo Daniela, nací en Paraguay, una mañana como otras, al bajar del autobús a las 8 para ir a trabajar a una urbanización de Pozuelo, nos encontramos un control policial. Como no tenía la documentación me llevaron a comisaría junto con muchas chicas más. Me retuvieron hasta las doce del mediodía. El trato cambió en el momento en que me dan un papel para que firme y dudo, a partir de ese momento me empiezan a agobiar y a presionar verbalmente. Llamaron a un abogado de oficio para que me asistiera, mientras esperaba escuché felicitar a muchos policías por las detenciones que estaban haciendo y por el apoyo que prestaban al CIE. Desde ese día han sido muchas las empleadas de hogar que han sido documentadas y detenidas al bajar del autobús en la misma parada, eso sí: a distintas horas. En Pozuelo de Alarcón (Madrid), el 13 de febrero de 2009.

- LECTOR 6: Me llamo Juan, provengo de Latinoamérica, mi piel es morena, mis rasgos andinos. A las 23:15h, mientras bailábamos en una discoteca de Plaza Elíptica, entró la policía sin permitir salir a nadie y empezaron a pedir papeles a todos los que estábamos, se llevaron a más de cien personas, entre ellos a mi hermano y a un amigo, ambos esposados. Al quejarme por el trato policial, pues además de esposar a la gente habían golpeado a un chico mexicano, uno de ellos me respondió que este no era mi país, sino el suyo. En Madrid, el 14 de Septiembre de 2008

- LECTOR 7 (nivel fuerte castellano): Me llamo Ezequiel, provengo de Argentina. Mi casa fue saqueada, no podíamos caminar libremente por la calle porque la circulación por ella estaba prohibida para nosotros, bajo riesgo de arresto. Dormíamos de dos en dos en catres de tres pisos. En Madrid, el 4 de febrero de 2009…¡ No, perdón! Es en Praga, durante la 2º Guerra Mundial. El testimonio es de un superviviente judío que luego emigró a Argentina.

- LECTOR 8: Me llamo Moustapha, tengo 24 y soy de Senegal. Durante los casi tres años que llevo en España me han detenido muchísimas veces y siempre ha sido andando por la calle. La última vez fue muy dolorosa para mí: estaba en la puerta de la Mezquita y cuando iba a entrar me pidieron la documentación y a continuación me intentaron llevar a comisaría. Como soy muy creyente les pedí que antes me dejaran entrar a rezar, a lo que los policías respondieron “tu Dios puede esperar” ... y me llevaron. En Madrid a 23 de marzo de 2009

- LECTOR 9: Me llamo Salma, soy de Marruecos. En Madrid llevo siempre mi pañuelo como símbolo de libertad, aunque en mi familia en Marruecos nunca nadie lo llevó. Al despertar una mañana a las 9 horas, mi hijo vio que le habían robado su bicicleta y fue a denunciarlo a la comisaría de Alcorcón. Allí le pidieron los papeles y al no tenerlos lo llevaron directamente al CIE del que salió, pasados los 40 días con una orden de expulsión que por el momento ha impedido que le den el arraigo. En Alcorcón, el 6 de abril de 2009

- LECTOR 10: En lo que respecta a la economía del país metropolitano, los trabajadores emigrantes son inmortales: inmortales porque son siempre intercambiables. No nacen; no tienen que crecer; no envejecen; no se agotan; no mueren. Tienen una sola función: trabajar. Todas las demás funciones de su vida corren por cuenta del país del que proceden. (John Berger, “La emigración europea a Europa”, 1974, cuando gran parte de esta emigración era española)

- LECTOR 11: Soy María, llegué desde Gambia hace dos años. Recuerdo que en enero llovía mucho, y había mucha gente haciendo cola en Aluche para tramitar sus papeles. Entonces en lugar de mantenernos debajo del toldo para no mojarnos y avanzar poco a poco, nos increpaban que el que no quisiera avanzar que se fuera… Nadie les podía decir nada, la gente estaba como intimidada por ellos…Incluso no nos dejaban pegarnos a los coches que estaban estacionados dentro del recinto, pues venía uno de ellos, amenazando con la porra, para que nos apartáramos de ahí. Madrid, 23 de abril 2009.

- LECTOR 12: Hola, soy Guette Ndar, tengo 74 años. Os cuento como ha cambiado todo últimamente. El pescado se vendía no sólo en la región de Saint Louis sino que iba al resto del país. Los últimos años han sido la catástrofe. En las aguas mar adentro frente a nuestra costa pescan los blancos, sus grandes barcos arrasan con todo el pescado, podemos ver las luces desde aquí, hay “grandes ciudades”: son los barcos que se quedan ahí meses… Llevan todo lo necesario para vivir, son como ciudades tan grandes como nuestro barrio. Y a esos no les pedimos papeles… Vienen, se instalan, se llevan todo nuestro pescado. Si nuestros jóvenes tienen que irse a sus países a buscar trabajo, es porque ellos han venido antes al nuestro a quitarnos el trabajo que sabemos hacer y hemos hecho toda la vida aquí. Barrio pesquero de Saint Louis, Senegal, enero 2008.

- LECTOR 13: Otra de las realidades que no se quieren recordar es el hecho de que gran parte de los emigrantes españoles eran ilegales. “Hasta que en 1959 se creó el Instituto Español de Emigración, era muy difícil salir de España, y la mayoría lo hacía con una tarjeta de turista con un permiso de estancia de tres meses”, puntualizó el autor que vivió en sus propias carnes esta realidad cuando tenía 16 años. “En ese momento se decía con ironía que España era un país pobre, pero uno de los que más turistas tenía”. (Rafael Torres, periodista, “Adiós mi querida España”)

- LECTOR 14 “El público blanco [...] está asfixiado de mentiras sobre la situación [...]. Se les engaña, de manera deliberada, constante, coherente. Viven en una especie de mundo irreal, alrededor de la población blanca se ha construido un centro de internamiento desde el punto de vista de la información, del conocimiento sobre las realidades de nuestro tiempo”. Sudáfrica, años ’80. (Fuente: Oliver Tambo, "Nuestras bases están dentro de Sudáfrica" entrevistado por Carlos Cordosa, de la Mozambique Information Agency, julio de 1983).


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4. RESUMEN DEL ESTUDIO DE DOCUMENTACIÓN SOBRE CONTROLES, IDENTIFICACIONES Y DETENCIONES REALIZADO POR LA RED DE APOYO DEL FERROCARRIL CLANDESTINO EN LA PRIMAVERA DE 2009

En los tres últimos meses la Red de Apoyo del Ferrocarril Clandestino ha realizado un estudio de documentación de las actuaciones policiales de control, identificación y detención en el marco de lo que las instituciones denominan como “lucha contra la inmigración ilegal”.

Hemos realizado 67 entrevistas personales en las que las personas que participan en diferentes actividades y lugares en donde está implantado el Ferrocarril (asesorías, clases de castellano, actividades culturales, grupos de apoyo mutuo, Asociación de Sin Papeles de Madrid,...) y que voluntariamente se han ofrecido para poner en palabras las situaciones por las que han pasado. Hemos recogido información en diferentes barrios de Madrid: Carabanchel, Retiro, Moncloa, Vallecas, Pacífico, Lavapiés, Malasaña y Usera. Con personas de diferentes orígenes, situación administrativa de residencia y nacionalidad.

Las entrevistas personales se han llevado a cabo a partir de un mismo guión estructurado de preguntas abiertas. No se trataba únicamente de recoger información sino de generar una situación de escucha y respeto que fuera fortalecedora y no victimizadora. Las entrevistas personales grabadas han sido transcritas. Hemos analizado todo el material recogido utilizando técnicas de análisis cualitativo de textos mediante un sistema estructurado de categorías.

El objetivo de este trabajo ha sido la documentación de situaciones concretas de intervención policial; el análisis preciso de las posibles irregularidades en ellas; y la escucha, reconocimiento y reparación mediante la creación de un espacio legítimo para contar y elaborar aquello cuya existencia es negada públicamente por las autoridades. No es, por tanto, un estudio con una pretensión estadística de representatividad cuantitativa, aunque la relevancia de la información obtenida, por la gravedad de las situaciones detectadas pero también por la frecuencia de las mismas, invita a tener muy en cuenta los resultados también en este sentido.

Principales conclusiones

1.- Se llevan a cabo controles masivos programados para perseguir la posible comisión de una infracción administrativa.

Nos referimos a controles en los términos que aparecen en el artículo 19.2 de la Ley Orgánica 1/92 sobre Protección de la Seguridad Ciudadana [1]. La legislación española es muy clara sobre esto, sólo se pueden realizar “para el descubrimiento y detención de los partícipes de un hecho delictivo causante de grave alarma social”. Estos controles masivos programados que impiden la libre circulación de personas, las retienen en un espacio público abierto o cerrado, interrumpiendo actividades habituales de la vida cotidiana (que no son de carácter delictivo) no pueden realizarse por su desproporción para perseguir una mera infracción administrativa.

Hemos escuchado relatos de personas retenidas durante mucho tiempo en la calle esperando su traslado a comisaría bajo la excusa de su identificación. Por ejemplo junto al intercambiador de transportes de Príncipe Pío esperando durante más de una hora y media encerrado en una furgoneta hasta que se llenara de personas indocumentadas (12 de marzo de 2009). Hemos escuchado también repetidamente la descripción de los asaltos a restaurantes y discotecas para identificar selectivamente a las personas que por sus rasgos físicos son sospechosas a los ojos de la policía de no tener permiso de residencia en regla. El último de ellos, este mismo lunes 26 de mayo en un conocido restaurante africano en el centro de Madrid en donde se juntan personas de diferentes nacionalidades, incluida la española, identificando selectivamente sólo a las personas negras. El objetivo perseguido en estas situaciones, según ha referido explícitamente la propia policía en algunos casos: únicamente la identificación y la detención de personas sin permiso legal de residencia.

2.- Se llevan a cabo controles selectivos racialmente orientados.

Se revisten de identificaciones aleatorias para prevenir o evitar un delito pero en realidad son controles planificados. Identificaciones selectivas en función de los rasgos físicos cuando se realizan actividades de la vida cotidiana, cuando es imposible vincular esa actividad a ninguna preparación o comisión de delito, falta o infracción. Varias personas con papeles han relatado cómo les piden constantemente los papeles cuando circulan tranquilamente por la calle, 2 o 3 veces en un mismo día, lo que atribuyen a sus rasgos físicos “diferentes”. En un caso una persona describe como en un mismo día le pidieron los papeles 6 veces. Resulta evidente a partir de la información recogida que se realiza una selección racial bajo la presión de los criterios de “eficacia” en términos numéricos. Como ocurrió, por ejemplo, el 14 de enero de 2009 cuando la policía separó a un grupo de amigos, dos chicas blancas y dos hombres negros que caminaban juntos por la calle para pedirles la documentación exclusivamente a las personas negras que, a pesar de acreditar su identidad, fueron trasladadas a comisaría y puestas en libertad a las 5 horas de su detención., y a las 6, en otro.

3.- Algunos policías han mostrado varias veces, y en diferentes momentos y lugares, su malestar en el mismo momento de la detención o en comisaría con las órdenes que reciben para llevar un número determinado de personas detenidas a comisaría, un “cupo”.

Por ejemplo cuando Abdoulaye escuchaba el pasado 26 de febrero de 2009 al ser trasladado en un coche de policía desde un céntrico barrio madrileño hasta la comisaría de Aluche a las 23.30h cómo quien le había detenido hablaba por radio indicando que tenía que volver otra vez a buscar a tres personas más para detener porque no le cabían todas las que le habían ordenado en su coche-patrulla. Abdoulaye había sido detenido cuando volvía a su casa después de salir de una reunión de su asociación en la que participa activamente junto con otras personas extranjeras y españolas. Al día siguiente, después de pasar la noche en comisaría en una misma habitación con unas 40 personas era puesto en libertad.

4.- Se utilizan grandes despliegues de medios materiales y personales (policías de uniforme y de paisano, coches patrulla y camuflados, motocicletas y furgonetas para transportar a las personas detenidas) exclusivamente para identificar a personas bajo la sospecha de no poseer papeles de residencia en regla, es decir, de cometer una infracción administrativa.

Hemos constatado cómo la mayoría de las personas trasladadas a comisaría por este motivo llegan a pasar hasta tres días encerradas en ellas para ser puestas en libertad a continuación y volver a ser perseguidas y detenidas días después. Como le ocurrió a Ousmane, a quien detuvieron 3 veces en quince días por no tener sus papeles de residencia en regla. En la última ocasión pedía él mismo a la policía que terminaran ya con este tormento y le devolvieran a su país. También ese día salió a la calle después de su estancia en comisaría. No podían expulsarle. Ya ha sido castigado por su “gravísima” infracción administrativa, eso sí, cuando todavía no se ha ejecutado su sanción legal.

5.- Se llevan a cabo controles masivos programados y selectivos racialmente en lugares de desarrollo del arraigo social (servicios sociales institucionales, asociaciones, lugares de reunión, escuelas,...); de regularización de su residencia (como juzgados, embajadas, consulados....) y de tareas básicas en la vida cotidiana (como locutorios, centros de salud, comercios, estaciones de transporte público, lugares de ocio,...) —algunas de estas actividades están reconocidas explícitamente como derechos para todas las personas con o sin papeles de residencia, por ejemplo, a la salud y a la educación—.

En nuestro estudio se han recogido testimonios de controles de identidad junto a los Juzgados de Plaza de Castilla; en discotecas y restaurantes con decenas de personas retenidas, identificadas y detenidas; en colegios públicos, en lugares donde se ofrecen pequeños trabajos temporales, locutorios (entrando en las cabinas telefónicas e interrumpiendo las conversaciones); en las paradas de autobús en algunas ciudades de la periferia de Madrid donde se interceptan a las trabajadoras domésticas que llegan para limpiar nuestras casas, cocinar y cuidar de nuestros hijos y enfermos (tal y como ocurrió, por ejemplo, el 13 de febrero de 2009 en Pozuelo de Alarcón).

6.- Hemos constatado en nuestro estudio que estas actuaciones se han llevado a cabo, al menos, durante el año 2008 y también en lo que llevamos del año 2009. Por tanto también después de las denuncias de la policía y de las declaraciones del ministro del Interior en el mes de febrero de este mismo año.

Sirvan como ejemplo los tres controles masivos selectivos y racialmente orientados que esta misma semana hemos visto y vivido en el centro de Madrid en los que han sido detenidos vecinos y amigos que ya están en libertad. Uno de los cuales ha sufrido lesiones en su estancia en comisaría. En el uno de ellos la propia policía expresaban su desacuerdo con las órdenes que reciben, confirmando nuevamente los cupos de personas detenidas, e invitando a las personas que mostraron su desacuerdo con la actuación policial a presentar una queja en el ministerio por lo insostenible de la situación y de las órdenes que recibían.

7.- Se llevan a cabo traslados a comisaría innecesarios para identificar adecuadamente y se alarga innecesariamente la estancia en comisaría. Lo que supone un castigo encubierto con la escucha de cometer una infracción administrativa.

En algunos casos para identificar a personas que muestran documentación oficial que acreditan su identidad en la calle; en otros, se impide el acceso a los domicilios próximos para acceder a la documentación que permita la identificación. Una vez identificados en comisaría (incluso mediante reconocimiento de huellas dactilares) las personas identificadas no son inmediatamente puestas en libertad [2].Por ejemplo, cuando se llevaron a comisaría a Rosaura con muy malos modos porque la policía no se fiaba de la fotocopia del libro de familia que acreditaba su matrimonio con un español, ni de las. Cuatro horas después salió de comisaría sólo cuando su marido pudo ser localizado por sus amistades y pudo llevar la documentación original acreditativa de su situación.

8.- En algunos casos, se han relatado malos tratos físicos (empujones, golpes, ordenar hacer flexiones...), y, con más frecuencia, psíquicos (burlas, insultos... ). También se ha informado con mucha frecuencia en aquellos casos de detención en comisaría de las malas condiciones físicas de la estancia. Por ejemplo, en relación a la escasez de alimentación (unas pocas galletas y un zumo durante doce horas de estancia); frío y carencia de mantas o prendas de abrigo, restricciones en el acceso al cuarto de baño y hacinamiento.


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Notas

[1] “Para el descubrimiento y detención de los partícipes en un hecho delictivo causante de grave alarma social y para la recogida de los instrumentos, efectos o pruebas del mismo, se podrán establecer controles en las vías, lugares o establecimientos públicos, en la medida indispensable a los fines de este apartado, al objeto de proceder a la identificación de las personas que transiten o se encuentren en ellos, al registro de los vehículos y al control superficial de los efectos personales con el fin de comprobar que no se portan sustancias o instrumentos prohibidos o peligrosos. El resultado de la diligencia se pondrá de inmediato en conocimiento del Ministerio Fiscal”

[2] La privación de libertad por motivos de identificación debe ser realizada únicamente por esta causa (no puede suponer sanción alguna al delito, falta o infracción administrativa) y únicamente por el tiempo imprescindible para llevar a cabo esta tarea (Artículo 20.2 L. O. 1/1992). En el caso de las propuestas de expulsión para las personas sin permiso de residencia, la detención cautelar en comisaría en una de las cinco medidas que la propia ley propone; por tanto, no es la única, ni es necesaria en todos los casos (art 61. L.O. 4/2000).